Por ello, desde la literatura, la psicología y la filosofía hay una amplia reflexión anterior, desde lo más cliché como Alicia a través del espejo o Das Unheimliche de Freud ( y es inevitable para mí tener que hacer referencia a este ensayo), sin embargo haré que esto parta desde un punto más entrañable para explicar por qué esta pieza.
El espejo no captura nada, no guarda información, no la procesa, no hay huella, no transmite ni transforma información, solamente es el instante, es la nada, es la espera. Sin la performance de la visión no es, no existe, debe haber luz y superficie pero también alguien que mire y sea mirado.
¿Transforma lo real? No estoy seguro, pero sí altera la percepción del espacio y el tiempo, Al espacio lo duplica e invierte, lo aplasta y sacraliza, ante todo es superficie; respecto al tiempo, no hay nada, es el momento, sacralizado también por el acto de ver y -sobre todo de- verse; mientras permanezcas, permanecen, tú y el doble.
Lingüísticamente es un shifter, tú ( y él), yo (y él/tú). Sujeto y objeto. Mirarse, juzgarse, yo y él al mismo tiempo, siendo atrapado sólo por la mirada.
¿Qué pasa entonces cuando hago del espejo un objeto vivo? ¿Elevo su condición de objeto o lo reifico aún más?
Hay otra cuestión que me interesa de los espejos, la experiencia ritual, y el quiebre psicologico de mirarse en el espejo, mirarse a sí mismo es imposible, la percepción visual al mirar un reflejo, se reduce a eso, una trampa, un doble, una imagen sin poder ser capturada, sin feed back.
Hay otra cuestión que me interesa de los espejos, la experiencia ritual, y el quiebre psicologico de mirarse en el espejo, mirarse a sí mismo es imposible, la percepción visual al mirar un reflejo, se reduce a eso, una trampa, un doble, una imagen sin poder ser capturada, sin feed back.
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